Operación Madrid
Le he dado muchas vueltas a cómo quería escribir esta entrada. Llevamos tres meses de sufrimientos, médicos, cirugías, y alzando la mirada. Esta claro que la historia de cada uno no la llevamos nosotros. Y hoy lo escribo así, porque técnicamente el pollito no tenía cita hasta el 9 de diciembre, y francamente, su cabeza no podía aguantar hasta esa fecha, así que después de una conversación con su médico en el día de ayer, hoy en la cura nos dicen que nos venimos a Madrid, sin billetes, sin planes, sin nada. Nada tenía sentido para mi, cómo era posible ese cambio tan radical, cómo era posible si no había hueco para una simple cita hasta diciembre. Y ahí es dónde vi que efectivamente, yo no llevo la historia. Hay alguien por encima de mi que lleva mi historia, la de mis hijos, la de mi marido. Hay un dicho que dice, Dios escribe recto en renglones torcidos, y sin duda esa es mi vida. Y lo escribo por aquí a las doce de la noche, porque os quiero expresar que da igual los planes...