Operación Madrid
Le he dado muchas vueltas a cómo quería escribir esta entrada. Llevamos tres meses de sufrimientos, médicos, cirugías, y alzando la mirada. Esta claro que la historia de cada uno no la llevamos nosotros. Y hoy lo escribo así, porque técnicamente el pollito no tenía cita hasta el 9 de diciembre, y francamente, su cabeza no podía aguantar hasta esa fecha, así que después de una conversación con su médico en el día de ayer, hoy en la cura nos dicen que nos venimos a Madrid, sin billetes, sin planes, sin nada. Nada tenía sentido para mi, cómo era posible ese cambio tan radical, cómo era posible si no había hueco para una simple cita hasta diciembre. Y ahí es dónde vi que efectivamente, yo no llevo la historia. Hay alguien por encima de mi que lleva mi historia, la de mis hijos, la de mi marido. Hay un dicho que dice, Dios escribe recto en renglones torcidos, y sin duda esa es mi vida.
Y lo escribo por aquí a las doce de la noche, porque os quiero expresar que da igual los planes que hagas, que nunca vas a saber realmente lo que va a suceder. Sino mira a mi marido, un hombre joven, trabajador, que ha tenido bajas contadas, y de repente camina con un andador y a la espera de otra operación de espalda, de que le den la discapacidad y de tener que volver a solicitar la incapacidad porque ya no va a poder ejercer su profesión. Obviamente si miro esta situación desde fuera, con vista de hormiga, lo que se ve es que el sufrimiento no va a terminar nunca, pero con vista de águila se puede divisar el final.
Pues con mi pollito está pasando algo muy parecido, después de dos intervenciones quirúrgicas, después de dos fracasos en su piel, después de una gran batalla con los médicos, la burocracia, y muchos etc más, estamos finalmente en Madrid, dónde han operado a más niños con la misma enfermedad rara que tiene el pollito, dónde tienen más experiencia, dónde desde ya están buscando los mejores tipos de cirugías que pueden encajar con su lesión y con su síndrome.
Es cierto que como ya saben, estos meses para mi son muy complicados, y estar lejos de mi marido (que siempre me sostiene y sabe cómo estoy en cada momento sin tener que decir nada), lejos de mis otros dos pollitos (a los que ya echo muchísimo de menos y a los que les voy a buscar algo especial que les guste), mi mente también en Aarón, en Blue (nuestra perrita de apoyo emocional).... veo que es un montón lo que he dejado atrás, para que el pollito pueda tener su cabeza como la de cualquier niño, para que pueda volver a jugar como siempre con sus hermanos, para que pueda regresar al cole, para que tenga una calidad de vida mejor.
Y aunque ahora mismo, mientras escribo esto estoy llorando, y a pesar de todos y cada uno de los acontecimientos de mi vida..., sólo puedo dar gracias a Dios. Porque en medio de la oscuridad siempre ha salido un rayo de luz, en medio de las tinieblas y del sufrimiento hemos encontrado la caridad y el amor. Ya lo decía el Papa en su visita a España.. "Alza la mirada", y creo que en el momento que la he alzado he visto que no estaba sola, que no caminaba sola, que no lloraba sola, porque siempre Dios ha estado conmigo. Y ahora tengo un ángel que tiene conexión directa con Dios, y que vela por sus hermanos.
Sé que esta etapa, que para mi está siendo una verdadera pesadilla, terminará en algún momento, sé que algún día miraremos hacia atrás y nos sorprenderemos de como sacábamos fuerzas de dónde ya no las había. Igual que sé que vendrán otras cosas, pero sé que hay muchísima gente que está pendiente del pollito. Algunos rezan por él, otros le mandan buenas energías, otros buenos pensamientos. No tengo suficientes folios para explicar y expresar lo agradecida que estoy, con nuestras familias, amigos y conocidos, con las enfermeras y médicos, incluso con el personal del binter. Todos y cada uno de ellos han estado pendientes del pollito y de nosotros. Es increíble como este tipo de situaciones unen a las personas y las hacen más humanas.
Seguiré narrando todas nuestras aventuras, si han habido alegrías, llantos o crisis (hoy hubieron varias, pero eso lo dejamos para mañana)
Con muchísimo cariño, Rut.