Mi pequeña reflexión para terminar el año

 Este año 2025 no ha sido fácil, ha sido un año de luchas, incertidumbres, aprendizaje y resiliencia. Hemos visto la importancia de nunca perder la esperanza, de no perder la fe. Qué difícil es tener fe cuando las cosas pintan mal. 

Terminamos el año anterior con Samuel enfermo y terminamos este 2025 igual, ha sido un año de médicos continuos, pruebas, tribunales médicos, y seguimos sin conocer el nombre de la enfermedad, seguimos dando palos de ciegos, y otra vez de baja por no poder trabajar ni hacer vida normal. ¿Conclusión de esto? El amor, la clave es el amor. Soportar vientos y mareas gracias al amor, no decaer cada vez que un médico dice “aún no sé lo que tienes” gracias al amor, seguir juntos y ver la felicidad en las pequeñas cosas y los pequeños placeres del día a día gracias al amor.

La clave SIEMPRE es el amor. Algo que si he de ser sincera, veo que en esta sociedad está pasando a un tercer y cuarto plano. Porque amar al otro como es, con sus cositas, sus imperfecciones, sus virtudes y defectos, sus enfermedades, sus tonterías, y muchos etc más, no es fácil y mucho menos prioritario. Pero….si la gente supiera la importancia que tiene el amor para todo, que diferente llegaría a ser el día a día. Tratar con amor hace que la enfermedad (en este caso de la otra persona) no me desespere, no me den ganas de salir huyendo, me pueda poner en sus pies. 

Pues este amor del que hablo ha sido extrapolable a todo en nuestra casa. Porque a medida que los niños crecen, crecen también los problemas, los desafíos, las inquietudes, el pensar qué ocurrirá en unos años. Y francamente todo eso da un poco de vértigo. Pero qué importante es mantener ese amor, frente a todo esto. 

Con los niños tuvimos grandes desafíos y grandes noticias, los desafíos comienzan porque van creciendo y tenemos que aprender ha ayudarlos en medio de las nuevas situaciones que se van generando, ayudarlos en sus estallidos e incomprensiones, ayudarlos en sus estudios (ya de muchas cosas no me acuerdo y eso también ha sido un volver a estudiar!), ayudarlos cuando no han querido entrar ni siquiera a las terapias por agotamiento. Y si he de ser sincera, cuando diferentes personas me preguntan cómo lo hacemos para no tener mala cara, o mal carácter, les digo siempre lo mismo: la clave…, EL AMOR. Y si junto a eso, hago formaciones (de las mejores profesionales), tengo un feedback continuo en el cole, puedo hablar abiertamente con las terapeutas y busco todos los puntos fuertes que tienen los niños; conseguimos el poder ayudarlos y amarlos en sus desafíos diarios y personales de la mejor manera posible. 

Por supuesto que también este año me he equivocado muchísimo, pero he de celebrar decisiones que tomamos Samuel y yo como equipo. He de celebrar el haberme hecho autónoma para poder compaginar nuestra vida con el trabajo, sino (francamente) sería imposible que pudiera trabajar. He de dar las gracias por todos los encargos que he tenido, y por los nuevos que me han salido, por poder perfeccionar artículos que hago a mano, como las botellas sensoriales o las mantas de peso. También doy gracias porque en ciertas situaciones, he aprendido a pedir ayuda, porque si somos sinceros a partir de cierta edad, pedir ayuda no es nada sencillo y menos para el orgullo. 

Ya con esto termino…. El dicho de “cuando una puerta se cierra se abre una ventana”, es cierto. Así que este 2026 lo empiezo con ganas. Ganas de seguir teniendo encargos, de seguir formándome (la siguiente es las jornadas de autismo ahora a finales de enero), de seguir aprendiendo, y de ponerme a servicio de los demás , los primeros (por supuesto) mi pequeña familia. 

Este año tendremos la operación de I de la cabecita, será la primera vez que esté sin un casco. Por supuesto que la operación da vértigo, pero sabemos que va a ganar en calidad de vida. También tenemos más pruebas para Samuel y estaremos más cerca de saber lo que tiene. J hará la comunión, y si supierais lo emocionado e ilusionado que está, os derretiríais, M quiere aprender a coser como su mamá. Así que nuestro 2026 se presenta lleno de acontecimientos que marcarán nuevas metas.

Y a ti que me lees, te deseo que este año nuevo esté cargado de amor para ti y los tuyos, lo demás es un añadido que va y viene, el amor siempre se queda. 

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