Y después de 9 años.... Adiós casco

Y sí, después de 9 años, por fin le vamos a decir adiós al casco. 
Como ya sabéis los que me lleváis leyendo desde el principio, mi pollito debido a la enfermedad rara que hay en la familia, nació sin una parte de los huesos de la cabeza. En ese momento recuerdo que tampoco había piel en esa zona, y durante mucho tiempo estuvimos con curas, y con muchísimos cuidados, hasta que le nació la piel en esa zona. Pero claro.... ¡SEGUÍA SIN HUESOS! Pasó de ponerse doble gorros (para aguantar las gasas de las curas, y para que no se pudiera infectar esa mega herida con la que nació), a llevar cascos. Al principio recuerdo, que los cascos eran de la ortopedia, pero no estaban hechos para este tipo de lesiones, tenían numerosas aberturas, y bueno... cuando era un baby y estaba en casa era muy sencillo de vigilar, pero cuando empezó el cole a los 3 años, recuerdo que tuvimos que buscar una alternativa igual de buena que los cascos de la ortopedia. Y la encontramos en decathlon. Recuerdo la primera vez que le compramos el casco de rugby acuático (ya que necesitábamos que fuera transpirable), que el médico especialista que lo veía en ese momento se quedó bastante sorprendido al ver que más allá de las ortopedias existían productos buenos para problemas no tan cotidianos. 
Y así, con un casco tras otro empezó a caminar la vida, presentando en mi pollito diversas dificultades, como el habla tardía, el no control de esfínteres hasta casi los 6 años (aunque ahora hay que decirle continuamente que ¡¡se acuerde de ir al wc!!), se intensificaron sus problemas motóricos, después de la primera operación del corazón, esa parte no volvió a dar grandes dolores de cabeza hasta hace un par de años, que le volvieron a poner revisiones más seguidas y una medicación. 
Y a todo esto sumarle sus terapias también por su autismo.

Como veis, todo un cuadro. Pero que cuadro más bonito es mi pollito. A niño con más amor y corazón no le gana nadie. Y cuando hace un año, el neurocirujano le dijo que le iban a poner una placa super especial, y ya no tendría que llevar un casco, recuerdo la carita que puso, una mezcla de felicidad y miedo a partes iguales. No puedo decir que no tengamos miedo, porque sería mentira, pero delante de él ponemos nuestra mejor cara y le hacemos ver la calidad de vida que va a ganar en ese aspecto. 

Y como cualquier persona, su mayor miedo es que se va a ver diferente, porque después de toda una vida con algo en la cabeza, con miles de fotos con un casco protector, gorras para adultos, y sólo un par de personas que han visto su cabeza al aire libre, se siente completamente despojado de una parte de él, pero completamente feliz de poder ponerse las gorras que quiera, de no tener que tener miedo en la noche para hacer pipí por si tropieza, o disfrutar aún más la ducha. Cosas que para las personas son cosas habituales y que no presentan ningún tipo de drama, en él presentan dificultades, que si las vas sumando al resto de cositas, haces un mega cuadro.

Pero también hay miedos, su mayor miedo es que se rían de él, que no lo quieran, que vean que es un niño parcheado, con injertos por aquí, andador por allí, y su amor por los abrazos descontrolados. Porque como yo digo muchísimas veces, es autista, pero eso no significa que no sepa todo lo que está ocurriendo, porque inteligencia le sobra. 

No puedo decir que es lo que va a pasar esta semana, ni como se afrontarán todos los días, pero lo que sí tengo muy claro es que lo vamos a acompañar en todo este proceso con el mismo amor y respeto que siempre le hemos demostrado. Porque los cambios no son sólo de domicilio o colegios, los cambios también son de la evolución física y personal de cada ser humano. 

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