día 1
Anoche después de que nos trasladaran a la habitación y después de haber pasado gran parte del día en la UCI, empecé a escribir una pequeña reflexión en mi libreta. Pero me he dado cuenta de que está algo incompleta. Seguramente sea porque el agotamiento no me dejó pensar al máximo, o porque sólo me fije en un pequeño aspecto del protagonista. Por ese motivo intentaré expresarme lo mejor posible ahora.
He de decir, que si hay algo que caracteriza a mi pollito es su afán de recuperación y de salir adelante y su gran sonrisa. Ayer cuando estábamos a las puertas del quirófano, recuerdo que me costaba respirar, lo que me daban ganas era de cogerlo y salir de allí corriendo, pero sabía que eso no lo podía hacer porque entre otras cosas, la operación no sólo era para que él ganara calidad de vida, sino porque también por salud era necesaria. Así que verme allí, con él y con mi marido, me hizo recordar cuando era un bebé y lo operaron en Las Palmas. Yo tenía la misma sensación, ese dolor en el pecho que no me dejaba respirar, ese pensamiento continuo de si estábamos haciendo lo correcto, ese miedo de perder.
Y sin embargo allí estaba I, con una sonrisa de oreja a oreja, jugando con un pato navideño (de los del alehop), y dispuesto a dejar a un lado el miedo y entrar en quirófano para abrazar su nuevo futuro. Al final no sólo salió de quirófano con la operación hecha, sino también con su nuevo pato!!.
Los minutos y las horas durante la operación se me hicieron eternos, recuerdo que sólo tenía frío, y no quería decirle a mi marido como me sentía para no preocuparlo más. Pero está claro que los ojos son el espejo del alma y hay cosas que dificilmente se pueden ocultar.
Pero después de la operación, vi a mi pequeño como hacía mucho que no lo veía, un pequeño gran bebé que sólo necesitaba que se le abrazara mucho. Y en ese momento vi su fragilidad en plenitud, el dolor, el miedo, las ganas de estar con la familia, con ganas de volver a casa. Y en ese momento me vi completamente reflejada en él, la misma fragilidad por dentro, pero por fuera una roca, que sólo desprendía amor y gratitud. Lo realmente relevante e importante no era yo, sino mi pollito.
En el momento de subir a la UCI estaba muy confundido, su último recuerdo era entrar con pato a quirófano, pero allí estaba, rodeado de médicos y enfermeros, y dentro de la confusión su pregunta volvió a ser la misma que la de la mañana.... ¿dónde está mi desayuno?. Pensaba que aún no se había operado. Afortunadamente no se dio cuenta de nada de eso, pero sí se daba cuenta de la cantidad de cables que llevaba por todo el cuerpo, la incomodidad de la operación, lo que todo ello le llevó a un momento de enfado y frustración, sin querer hablar con aquellos extraños que sólo le hacían perrerías, mirando sólo aquello que realmente quería, los dibujos y su pato. Y ahí empezó su mami a explicar, que no lo hacía adrede, que no dejaba de hablar con ellos o no les quería prestar atención porque sí, sino porque el no estaba entendiendo todo lo que estaba ocurriendo, porque él no tenía todos los apoyos consigo. Por suerte, el equipo de UCI fue muy comprensivo, y entendieron que la operación era de la cabeza. Como yo les dije el autismo no se puede esconder, está ahí y él en este momento necesita su espacio. No te pide de forma insistente una almohada porque sí, no te pide de forma insistente la comida porque sí, no te pide ir al wc porque sí. Él no entiende que tiene que esperar para comer unas horas determinadas después de la operación, o como está en reposo absoluto sus necesidades no las puede hacer en el wc sino en un chato. Tampoco entiende, porque si está hablando contigo tiene que estar lleno de cables. Y todo esto no es que no lo quiera entender, es que no está dentro de lo que él considera normal.
Lo bueno es que aunque su rutina ha sufrido cambio horarios, se ha podido seguir tomando su gominola para dormir, ha podido escuchar su música relajante de peces para dormir, se puede seguir tomando la pastilla que le mandó el cardiólogo....
Y aunque de madrugada estuviera asustado y con dolor, sigue demostrando lo fuerte que es, el cómo se deja querer, y el como quiere.
Y ahora empieza una etapa complicada, una etapa marcada por el reposo de él y el día a día lleno de cole y terapias de los hermanos. Porque en esta etapa no podemos descuidar a ninguno de los tres. Así que aparentemente estoy siempre con el automático puesto, pero realmente estoy buscando equilibrios reales para con ellos, porque si antes ya tenía un tiempo limitado, ahora lo tengo muchísimo más.
Aunque también tengo claro que hay mucho que aprender del pollito, porque ver el vaso lleno cuando no tiene ni dos dedos de agua, es de un ser maravilloso.